Día 34 Jueves, 30 de Julio de 1998 Ventas de Narón-Arzúa

Penúltima etapa

¡Venga que ya llegamos! Ése era el grito de ánimo. La verdad es que la "experiencia gallega" no nos satisfacía en exceso, y teníamos ganas de concluir el Camino. Demasiados peregrinos de domingo. Hay que respetar todas las opciones, y las respeto, pero también tengo mi propia opinión y la expreso. Como casi todos los peregrinos que venimos de lejos, nos incomoda el hecho de encontrarnos con otros "peregrinos" que no hacen más que un "sprint" para coger sitio en el siguiente refugio o albergue. ¡Claro que hay que cuidarse y todo eso!, el problema es que algo tan bonito, tan espiritual, tan mágico, acaba siendo pasto de gente que se lo toma como unas colonias itinerantes, y que no es sensible al espíritu peregrino, al auténtico.

El refugio de Palas de Rei, justo delante del Ayuntamiento.Así que nos ponemos en marcha por el Camino completamente a oscuras, y asistimos, como cada mañana al nacimiento de un nuevo día, como el negro que invade todos los rincones va dejando paso a la luz del sol, que va saliendo poco a poco, cómo el frío de la mañana, va diluyéndose en un calorcito agradable, hasta el momento en que el Sol se pone a gritar a todo pulmón que él está ahí, e impone su fuerza.

Este día el Sol se despertó un poco perezoso, y ni siquiera quiso imponerse a una fina capa de nubes que no dejaba pasar su luz. Así que no tuvimos que quitarnos los jerseys hasta Palas de Rei, donde llegamos un poco pasada la hora de desayunar. Hacía un poco de "sirimiri", o "calabobos", vamos que caían cuatro gotas. El siguiente objetivo era Mellide, donde pensábamos llegar a la hora de comer, y así fue. Caminando rápidito y con muchas ganas de comer, entramos en MellideEl puneto más fotografiado del Camino, justo a la entrada de Mellide, donde quería comprar unos carretes de diapositivas, pues se me habían acabado los diez que me había llevado para el Camino, pues me encanta hacer fotos, y luego enseñarlas. Entré en una tienda, quizá la única de fotos del pueblo, o al menos la que estaba en el Camino y me vieron cara de tonto o cara de peregrino, y para ellos eso significa que te pueden pedir el oro y el moro. Me enfadé bastante y les dije que si era una broma. Menos mal que se come bien, pero que muy bien, pues si no mi berrinche hubiera continuado, pero no fue así. ¡Qué bien se come! Cantidad y calidad.

Ya sólo quedan 50 kms. para SantiagoAsí que sin hacer siesta ni nada, un poco a lo bestia, nos pusimos a caminar hacia Arzúa, nuestro final de etapa de hoy. El Camino ahora es muy agradable, casi siempre en sombra y muchas veces por bosques de eucaliptos, el gran error del bosque gallego, o algo así como "pan para hoy y ...". Pero qué le vamos a hacer... Y allí nis encontramos en un momento dado con un grupo de chicas y chicos, ellos suizos, ellas brasileñas. Nos preguntaron que de dónde veníamos, y nosotros contestamos que de Barcelona. Ellos venían de Roncesvalles. "Peregrinos veteranos!". La chicas eran Esther y Fernanda, y eran muy majas, y estuvimos hablando de los distintivos de los peregrinos auténticos: la marca de los calcetines, la ropa mal lavada y las marcas de sudor, el hecho de caminar por las tardes, el no tener prisa por llegar a los refugios, el agradecer a los hospitaleros hasta la ducha fría, el no importarnos si dormíamos o no en cama,... ¡Qué gusto encontrarnos a estas alturas de Camino gente así!

Nos alcanzaron de nuevo cerca de Ribadiso de Baixo. No venían siguiendo pues a Anita se le habían caido unos pantalones del tenderete que tenía en la mochila, pues es una de las labores importantes de la misma: el servir de secadero de la ropa.

De Ribadiso a Arzúa no hay más que un suspiro, así que llegamos y encontramos el refugio, que está al final del pueblo, pero yendo por dentro del pueblo, pues si sigues el Camino no lo encuentras. Allí nos fuimos a duchar con agua fría, y después a cenar. La última cena antes de llegar a Santiago. Y cómo no, ¡estaba buenísima!.

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