Día 17 Lunes, 13 de Julio de 1998 Los Arcos-Logroño

De nuevo nos encontramos

Un día más en el Camino. Hoy otra etapa corta con final en Logroño. Era un cambio importante, de estar prácticamente soloa meterte en una ciudad más o menos grande, toda una capital de provincia, pero todavía quedaba un tramo para llegar, así que poco a poco.

El primer tramo de Camino son unos cuantos kilómetros, unos 6 aprox., que discurren a la derecha de la carretera por un camino de concentración parcelaria, parcelaria, para los autóctonos, que seguro es más corto. Y te lleva relajado y tranquilo hasta Sansol. El pueblo no tiene mayor historia, aunque para los que vivan allí seguro que sí. Este pueblo toca casi con otro, Torres del Río.La iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río El Camino pasa al lado de una iglesia de planta octogonal, la del Santo Sepulcro. Al parecer está relacinada con los Templarios.

Después de salir del pueblo, a unos kilómetros, me encontré con un funcionario alemán que estaba haciendo la primera parte del Camino. La segunda la había hecho el año anterior. La conversación fue casi todo el rato en inglés, hasta que se dio cuenta de que sabía algo de alemán, y fue mi error. Pensar en inglés es relativamentee fácil, pero para mi hacerlo en alemán es complicado. Y el camino siguió hasta llegar a Viana, población grande que está relativamente cerca de Logroño, de hecho se ven la una y la otra.

Desde de Viana, y más concretamente, desde la Plaza de los Fueros, continué camino con unos chicos de Albacete, y otro de Badalona. Éste último quería probar qué era eso del Camino, y los pocos días de que disponía se fue a Roncesvalles solo y entabló amistad con los albaceteño, y ahí los tenías: llegando a Logroño. Es importante el espíritu de aventura. Por supuesto que me dijo que quería hacerlo entero un año de éstos.

Sentados a la puerta de la señora Felisa, bajo la enorme higuera.Antes de entrar en Logroño te encuentras a uno de los personajes del Camino de Santiago, la señora Felisa: "Agua, amor e higos". Esta señora ha estado durante muchos años recogiendo firmas de los peregrinos que por allí pasaban para poder rehabilitar los refugios del Camino. Tendrá quien le alabe y quien le critique, pero es una buena mujer que ha conseguido que el Camino sea un poco más cómodo cada año. Labor importante también de periodistas de El País, que para el anterior Xacobeo dieron un gran impulso con un famosa guía del Camino.

Y ya estamos en Logroño. Ahora tenía que encontrar la casa de Pablo y Feli, los amigos de Anita, donde ella se estaba recuperando de sus pies. El truco consiste en preguntar a los mumicipales, los policías o cualquier cuerpo de seguridad del Estado. Yo no me lo creía la primera vez que lo hice, pero ahora he aprendido que están para ello: su labor es ayudar al ciudadano, y hemos de hacer que hagan esta labor. Así que al primer municipal que pregunté me dijo que estaba cerca de Las Gaunas, el estadio del Logroñés, y me dió un mapa con la señalización. Y allí me fui.La Rua Vieja de Logroño, donde se encuentra el Albergue de Peregrinos, uno de los mejores del Camino. Pasé por delante del albergue de peregrinos, donde se quedaron mis compañeros de etapa, y donde me presentaron a unos peregrinos brasileiros que encontraríamos más adelante.

En mi recorrido para encontrar la casa aproveché para ver parte de LogroñoSanta María la Redonda, y darme cuenta de cuán diferente es caminar por los campos de La Rioja o de donde sea, que caminar por una ciudad, aunque no sea muy grande, como el caso de Logroño.

No me costó mucho llegar. Después de comer todos juntos nos fuimos a comprar unas zapatillas para Anita, pues con las que llevaba no iría muy lejos, así que nos recorrimos de nuevo todo Logroño. Encontramos al final una zapatillas, pero cuál no sería nuestra sorpresa al comprobar que las únicas que le iban bien eran unas un par de números más que las que utiliza habitualmente, y es que al parecer, después de encogérsele los pies, éstos se habían expandido.

Quedamos que al díaa siguiente haríamos una etapa relajada hasta Nájera, para comprobar que todo estaba como antes de la lesión. Así que hoy tocaba irse a dormir de nuevo como las gallinas: en cuanto se apagase el Sol.

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