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Un día más en
el Camino. Hoy otra etapa corta con final en
Logroño. Era un cambio importante, de estar
prácticamente soloa meterte en una ciudad más o
menos grande, toda una capital de provincia, pero
todavía quedaba un tramo para llegar, así que
poco a poco. El
primer tramo de Camino son unos cuantos
kilómetros, unos 6 aprox., que discurren a la
derecha de la carretera por un camino de
concentración parcelaria, parcelaria, para los
autóctonos, que seguro es más corto. Y te lleva
relajado y tranquilo hasta Sansol.
El pueblo no tiene mayor historia, aunque para
los que vivan allí seguro que sí. Este pueblo
toca casi con otro, Torres del Río.
El Camino pasa al lado de una iglesia de planta
octogonal, la del Santo Sepulcro.
Al parecer está relacinada con los Templarios.
Después de salir
del pueblo, a unos kilómetros, me encontré con
un funcionario alemán que estaba haciendo la
primera parte del Camino. La segunda la había
hecho el año anterior. La conversación fue casi
todo el rato en inglés, hasta que se dio cuenta
de que sabía algo de alemán, y fue mi error.
Pensar en inglés es relativamentee fácil, pero
para mi hacerlo en alemán es complicado. Y el
camino siguió hasta llegar a Viana,
población grande que está relativamente cerca
de Logroño, de hecho se ven la
una y la otra.
Desde de Viana, y
más concretamente, desde la Plaza de los Fueros,
continué camino con unos chicos de Albacete, y
otro de Badalona. Éste último quería probar
qué era eso del Camino, y los pocos días de que
disponía se fue a Roncesvalles solo y entabló
amistad con los albaceteño, y ahí los tenías:
llegando a Logroño. Es importante el espíritu
de aventura. Por supuesto que me dijo que quería
hacerlo entero un año de éstos.
Antes
de entrar en Logroño te
encuentras a uno de los personajes del Camino
de Santiago, la señora Felisa:
"Agua, amor e higos". Esta señora ha
estado durante muchos años recogiendo firmas de
los peregrinos que por allí pasaban para poder
rehabilitar los refugios del Camino. Tendrá
quien le alabe y quien le critique, pero es una
buena mujer que ha conseguido que el Camino sea
un poco más cómodo cada año. Labor importante
también de periodistas de El País, que para el anterior
Xacobeo dieron un gran impulso con un famosa
guía del Camino.
Y ya estamos en
Logroño. Ahora tenía que encontrar la casa de Pablo
y Feli, los amigos de Anita,
donde ella se estaba recuperando de sus pies. El
truco consiste en preguntar a los mumicipales,
los policías o cualquier cuerpo de seguridad del
Estado. Yo no me lo creía la primera vez que lo
hice, pero ahora he aprendido que están para
ello: su labor es ayudar al ciudadano, y hemos de
hacer que hagan esta labor. Así que al primer
municipal que pregunté me dijo que estaba cerca
de Las Gaunas, el estadio del Logroñés, y me
dió un mapa con la señalización. Y allí me
fui.
Pasé por delante del albergue de peregrinos,
donde se quedaron mis compañeros de etapa, y
donde me presentaron a unos peregrinos
brasileiros que encontraríamos más adelante.
En mi recorrido
para encontrar la casa aproveché para ver parte
de Logroño , y darme cuenta de cuán
diferente es caminar por los campos de La Rioja o
de donde sea, que caminar por una ciudad, aunque
no sea muy grande, como el caso de Logroño.
No me costó mucho
llegar. Después de comer todos juntos nos fuimos
a comprar unas zapatillas para Anita,
pues con las que llevaba no iría muy lejos, así
que nos recorrimos de nuevo todo Logroño.
Encontramos al final una zapatillas, pero cuál
no sería nuestra sorpresa al comprobar que las
únicas que le iban bien eran unas un par de
números más que las que utiliza habitualmente,
y es que al parecer, después de encogérsele los
pies, éstos se habían expandido.
Quedamos que al
díaa siguiente haríamos una etapa relajada
hasta Nájera, para comprobar
que todo estaba como antes de la lesión. Así
que hoy tocaba irse a dormir de nuevo como las
gallinas: en cuanto se apagase el Sol.
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