Día 19 Miércoles, 15 de Julio de 1998 Nájera-Villafranca Montes de Oca

57 kilómetros después de la crisis de Grañón

La de hoy iba a ser una etapa más. Queríamos hacer una etapa larga y llegar a Belorado, cerca de cuarenta kilómetros, pero las cosas iban a cambiar. Salimos pronto, algo ya habitual, de Nájera, y de un tirón llegamos a Santo Domingo de la CalzadaJosé Luis antes de legar a Santo Domingo de la Calzada. Anita y yo, charlando y arreglando nuestra vida y el mundo, perdemos la noción de los kilómetros, y cuando queremos echar mano se nos ha pasado el pueblo. Así que pronto estábamos en el pueblo del milagro del gallo. Llegamos a muy buena hora. Estuvimos un rato delante del albergue, donde muchos se quedaban ya para todo el día. Todavía quedaba mucho día por delante y había que aprovecharlo. Visitamos la catedral del Salvador, vimos el gallo y la gallina blancos. Y pusimos nuestros pies a caminar hacia Castilla.

El primer pueblo que nos encontramos fue Grañón. A Anita le hacía gracia llegar allí pues desde ese pueblo había silido su amiga Feli a hacer el Camino unos años antes. Y nos paramos a hacer un descansillo delante de la iglesia, y en ese momento me comentó que el ritmo que llevábamos era de locos, que no podíamos continuar de aquella manera, que ella no iba a llegar de continuar así. Yo le dije que era así como habíamos pactado el Camino y que así deberíamos de continuar para poder llegar a Santiago. Habíamos estado hablando durante muchos días antes de dar el primer paso, y así nos salían las cuentas. Si íbamos más lentos no llegaríamos. Era como si ella se estuviera echando atrás de su propio pacto y dejándome como si yo solo hubiera diseñado nuestro camino, cuando habíamos sido ambos, y ahora me tocaba defender a mi un acuerdo de los dos. Me enfadé, y bastante, pero, por suerte, entre los dos hay buena comunicación, y las cosas se pueden decir abiertamente, y se lo dije. Algo la movió por dentro y continuamos adelante, por supuesto comentando lo que sentíamos sobre este punto, todo bien verbalizado. El campo de futbol de Santo Domingo de la Calzada

Y llegamos a Castilla, y a su primer pueblo: Redecilla del Camino. Allí paramos a comernos una tortilla inmensa, que por mucho hambre que teníamos no nos la pudimos acabar.

Salimos de allí con todo el calor de las tres de la tarde, con destino a Belorado. Caminábamos a buen ritmo. Anita no se quejaba, algo había cambiado. Así que llegamos a al pueblo, al albergue, y estuvimos un rato hablando con los hospitaleros, nos ofrecieron sitio para quedarnos los dos, pero no quisimos, teníamos ganas de caminar, y decidimos continuar hasta el siguiente albergue: Villafranca. Era de locos hacer toda esa tirada, pero el cuerpo a veces te pide más y se lo tienes que dar.

Fue llegar, que nos curasen las ampollas, por cierto una voluntaria guapísima, ducharnos, cenar un poco y meternos en el sobre. El albergue de Villafranca es una zona de acampada que monta la Junta de Castilla y León para los peregrinos. Son unas cuantas tiendas de campaña, con colchones, y un par de "casas" prefabricadas con duchas y servicios. Un detalle por parte de los gobernantes castellanos, mientras se encargan de montar un albergue más sólido.

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