Día 21 Viernes, 17 de Julio de 1998 Burgos-Castrojeriz

¿Dónde está Hontanas?

Salimos de Burgos sin haber amanecido siquiera, y desde luego que no éramos los primeros. Reconozco que nuestro reloj comenzaba a despertarnos a eso de las seis, pero había gente que ya se movía y que incluso caminaba. Nunca serás el primero, para nada.

Así que nos pusimos en marcha para aprovechar la fresca, que hoy sería breve. A la salida de Burgos me percaté de que no llevaba mi camiseta favorita, que seguro que todavía se estará secando en el refugio. Me dio mucha rabia. Entonces nos alcanzó una chica, muy guapa, que tenía una cara de despistada increible. Nos dijo que comenzaba el Camino desde Burgos, pero que no sabía que tenía que hacer. Nos entendíamos en inglés, y un poco de italiano que sabe Anita, así que le dijimos que siguiera a la gente, y que fuera siguiendo las flechas amarillas, que marcan el camino hacia Santiago. Con eso le bastaba. Nosotros le fuimos indicando en algún punto conflictivo, pero enseguida se espabiló.

Hablando con un peregrino canadiense llegamos a Arroyo SambolPasamos por Villalbilla de Burgos y Tardajos sin apenas parar, pues íbamos bien de tiempo y de ritmo, así que tiramos hasta Hornillos. Allí paramos a comer un bocata, y un helado, como siempre.

Seguimos caminando y nos encontramos a un peregrino francés en bici que había partido el cuadro. Un hombre que andaba por ahí con el tractor le llevó la bici a arreglar. Al cabo de un par de días el ciclista nos adelantó. El siguiente punto de interés estaba en el refugio de Arroyo Sambol. Este refugio, entre Hornillos y Hontanas, está a unos cien metros del Camino, y es uno de los puntos curiosos. Es un edificio, y unos árboles que le dan sombra, y muy "buen rollo".

Anita llegando a Hontanas.Dejamos en ese momento a un peregrino canadiense que había venido con nosotros y continuamos hacia Hontanas. Estábamos hartos de calor, y queríamos llegar cuanto antes. Pero Hontanas no aparecía. Y es que el pueblo está en un hondo, y por ello si miras hacia adelante no ves nada, hasta que estás a cien metros de él. Allí paramos en la piscina, y nos hartamos de helados. Y es que nos lo merecíamos.

José Luis delante de las ruinas del Monasterio de San Antón.Cuando pasó un poco el calor, nos decidimos a continuar, y pusimos nuestros pasos hacia las ruinas del Monasterio de San Antón. En este punto mi pierna izquierda iba un poco tocada. Tuve que parar a ponerme Voltarén (San Voltarén para los amigos), y aún así me costó continuar. Era un presagio de lo que pasaría unos días más tarde.

Ya estábamos a punto de llegar a Castrojeriz, otro de los pueblos que tiene el refugio al otro lado del pueblo, así que antes pasamos a visitar la iglesia de San Miguel, que se halla a la entrada, y en la que Anita me dio unas lecciones de arquitectura "in situ".

En el refugio nos recibieron muy bien. Hospitaleros voluntarios, alguno de BCN o al menos la conocía muy bien. Una gente que tenía el espíritu del Camino. Uno de ellos había sido jugador del Real Madrid, y ahora llevaba el albergue. Compramos algo para el día siguiente y una camiseta roja rojísima para mi, pues había perdido una en Burgos. Cenamos en un restaurante cercano con Melchor y Elíes, que habíamos conocido en unas etapas anteriores. Y a dormir, que mañana para desayunar teníamos la colina de Mostelares.

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