Día 22 Sábado, 18 de Julio de 1998 Castrojeriz-Carrión de los Condes

Del Centro de Salud todos salíamos vendados

Desayuno en el albergue de Castrojeriz

Castrojeriz lo íbamos a recordar de manera especial. Nos levantamos antes de las seis, y había mucha gente levantada dispuesta a comenzar a caminar, cuando de pronto comienza a sonar a toda castaña canto gregoriano, el de los monjes, y de una de las puertas empiezan a salir los hospitaleros con bandejas de galletas, mantequilla, mermelada, y con jarras de café y leche. Era el desayuno. Ya nos lo habían dicho que se desayunaba, y ¡qué bien!. Después de esto todo te parece maravilloso, así que nos fuimos caminando hacia la Colina de Mostelares, que tienes que subir para así evitarte una vuelta enorme.

Subiendo tuvimos unas de las vistas más bellas de todo el Camino, un amanecer precioso.Un amanecer desde MostelaresMerecía mucho la pena ese día.

De bajada dejábamos la provincia de Burgos y pasábamos a la de Palencia. Justo antes de cruzar el río que marca la frontera entre ambas provincias está otro albergue de peregrinos, en el que al parecer te hacen un curioso rito de lavarte los pies. El Camino no deja nunca de sorprenderte, y nosotros no hemos de perder nunca esa capacidad.

La fuente de Boadilla del CaminoSeguimos hacia Itero de la Vega, y de aquí a Boadilla del Camino, que tiene una curiosa fuente a la entrada, tienes que girar una especie de "timón" para que salga agua, y en la dirección que marca la flecha amarilla, cómo no. allí nos encontramos con dos peregrinas vascas que iban con otro chico que estaba más adelantado.

Siguiente parada Fromista, pero continuamos hacia Población de Campos, donde sabía que había un refugio donde había estado la vez anterior. Pero al llegar, nos dice la señora que lo cuidaba que no nos dejaba entrar, que si era para dormir, pero que sólo para descansar que no. Así que nos fuimos a la sombra de un bar a comer. Descansamos un rato en un parque del pueblo y continuamos hacia Villalcázar de Sirga. Hora de llamar a David y Candice, que se casabanA las cinco de la tarde cogí el móvil para llamar a Alicia, que estaba en la boda de unos amigos, David y Candice. Estuve hablando con ellos un buen rato, felicitándoles por la boda y diciéndoles que era como si estuviera allí, y hablando con Julio, Glo, Alexis, Mercé, y por supuesto con Alicia. Lo que hace la tecnología, y sin parar de andar.

Pero mi pierna izquierda empezaba a notar los síntomas de la tendinitis, y de qué manera.... Así que le dije a Anita que probablemente tendría que continuar sola, que yo no podía seguir. Que nos íbamos directamente al Centro de Salud.

Allí nos atendieron muy bien, pero el tratamiento era prácticamente igual para todos los peregrinos: a los que tenían ampollas les recortaban la piel (muy mal hecho), y a los que teníamos tendinitis, Voltarén y una venda compresiva que evitaba el mover el pie. Aún así nos dijeron que era mejor descansar, pero que era lo que nosotros quisiéramos, o sea que decidimos seguir caminando.

El albergue está muy bien, lástima que sólo tenga una ducha. La mujer que lo llevaba, la hermana del señor cura, muy buena mujer, pero habla por los codos. Que lo sepáis.

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