Día 27 Jueves, 23 de Julio de 1998 El Burgo Ranero-Mansilla de las Mulas

La salvación llega en forma de arcilla

Después de un día de descanso, o casi, nos pusimos de nuevo en marcha. Muy de mañana, para evitar el calor. Siempre es conveniente a eso de las cinco y media levantarse, y a poco más de las seis en marcha, así tienes entre tres y cuatro horas de camino sin calor.

Así que seguimos el Camino y salimos del pueblo. ¿Esa curiosidad no se ha preguntado el por qué del nombre del pueblo? Bueno, pues los que nos levantamos a buena hora no tuvimos la necesidad de preguntar. Ranas. Al final del pueblo, hay una charca, bastante grande, en la cual debe haber miles de ranas. Su croar se deja sentir en todo el pueblo, que por la mañana está en completo silencio. Es un verdadero espectáculo de sonido. El ruido impedía que pudiéramos hablar normalmente, teníamos que gritar para podernos entender entre Anita y yo.

Un árbol cada nueve metrosOtro de los puntos curiosos de esta zona es el hecho de que el Camino está arbolado a la parte izquierda. Un árbol cada nueve metros, y eso durante unos treinta kilómetros. Se hace un poco aburrido caminar por allí, pues no hay ni una subida, todo llano y con árboles a la izquierda, que tampoco dan mucha sombra. Deberían tener en cuenta que si plantan árboles deben regarlos de vez en cuando, pues hay muchos que están medio muertos, pues están lejos de fuentes. Eso sí, aquellos que están cerca de zonas húmedas, lucen espléndidos y hermosos.

Más curiosidades: los leoneses no quieren estar con Castilla, y luego dicen que los catalanes quieren la independencia.... Cada uno la quiere de su vecino. Ya veréis más adelante.

Indicador del albergue de Reliegos. Todo el mundo pone como reclamo el sello del lugar, y es que hay mucha gente que lo colecciona.Pasamos por Reliegos, y sin más aventuras, llegamos a Mansilla de las Mulas. Allí fuimos a descansar al albergue, donde nos encontramos con unos chicos de Madrid, unos profes de Valencia y a los brasileiros. Al entrar les pedimos que si podíamos descansar un rato, que yo tenía tendinitis y tal. "Nosotros tenemos algo que cura la tendinitis"."Dime que tengo que hacer que lo hago ahora mismo, lo que sea", dije muy pero que muy decidido. La hermana del chico, que era la hospitalera de dio un arcilla, que tenía que ponerse en la pierna, taparse y dejar que se secara. Dicho y hecho. Pata en alto me quedé durante la mañana, mientras iba y venía una cantidad ingente de personal. Yo quieto parado, hasta que se secó la arcilla, y entonces me la quité en la ducha. Este proceso había que hacerlo durante tres días y la tendinitis se curaría. Eso, y estar preparado psicológicamente para abandonar "la gran aventura" en cualquier momento en que aquello se pusiera peor, fue lo que aprendí en Mansilla.Leyendo el conjuro de la queimada. El conjuro se hizo para quitar todos los males de los peregrinos, y os puedo jurar que funcionó.

Por la tarde dimos una vuelta por el pueblo, que por cierto tiene un río en donde te puedes bañar, que es algo que no os lo podéis perder. Fuimos como posesos a por un helado, y seguro que no fue el primero del día. Por la noche, después de la cena, hicimos una queimada de orujo, además de hacer el conjuro en gallego, pues había una chica de Vigo por allí. Se montó una fiesta hasta altas horas de la noche peregrina, es decir, a las once todo el mundo en el sobre, pues habitualmente a eso de las nueve la gente ya empieza a irse a dormir.

A ver que pasaba al día siguiente con el conjuro...

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