Día 30 Domingo, 26 de Julio de 1998 Rabanal del Camino-Ponferrada

Paso por la Cruz de Hierro

A pesar de la cantidad de kilómetros del día anterior no estábamos cansados, más bien al contrario. La Cruz de Hierro es un lugar mítico, y en él íbamos a depositar, como muchos peregrinos, una piedra, que llevábamos desde casa. Esta piedra representa los pecados, todo lo que quieres expiar y limpiar durante tu peregrinación.

Un peregrino rezando al llegar a la Cruz de HierroAsí que salimos prontito del albergue, pero más tarde que los madrugadores. Nada más salir de Rabanal cogimos la carretera que va hasta la Cruz, y allí empezó un capítulo desagradable. Como nos explicaron más tarde era debido al tiempo que estaba haciendo: miles de moscas se concentraban cerca de los peregrinos. Sin exagerar ni un poquito cada peregrino llevaba a sus espaldas más de cien moscas. Era un espectáculo desagradable. Para mi aún más pues no soporto estos bichos, el zumbido de su alas, casi las de cualquier insecto, me enerva, me pone mal de los nervios.

Cuando llegamos a la Cruz de Hierro, pasándo previamente por Foncebadón, un pueblo medio abandonado, parece que el problema de las moscas había venido a menos. En el alto estaban preparando una fiesta, no me acuerdo el por qué. Dejamos nuestra piedra. Estábamos emocionados, pero mo mos quisimos quedar mucho rato, el Camino es largo y hay que continuar. Pusimos nuestros pies a caminar hacia Ponferrada, final de etapa, y para ello teníamos que hacer la gran bajada.

Anita llegando a ManjarínEl primero de los pueblos por los que pasamos fue Manjarín. En el vive "el último templario", su nombre Tomás. Este hombre se dedica a acoger a peregrinos en medio de los Montes de León, es una experiencia. Cuando llegamos nosotros estaba haciendo el ritual de despedida de de los peregrinos, toda una liturgia. Criticado y alabado, lo dejó todo para estar en Manjarín y dar apoyo a cualquiera que pasase por allí. No hay muchos como él...por desgracia.

Seguimos nuestro peregrinar y una tremenda bajada hacia El Acebo, y aquí paramos durante un rato para comernos el plato típico de la zona: el botillo. El único punto es que eran las once de la mañana, y es un plato fuerte con garbanzos, chorizo, etc... A Anita le sentó bien, pues se lo comió con ganas, pero a mi me dió algún problemilla... Seguimos bajando por Riego de Ambrós hasta llegar a Molinaseca. Al entrar adelantamos a dos peregrinos que iban cojeando y hablando de ampollas. Se me hacía raro escuchar tal palabra a estas alturas del viaje, y les dije: "Habéis comenzado hace poco, ¿verdad?". Efectivamente. "¿Cómo lo sabes?", "por el comentario de las ampollas, eso sólo se comenta durante los diez primeros días, después desaparecen normalmente". "Pues sí, comenzamos en Astorga". Después de unos días de camino las ampollas desaparecen, y lo que puede aparecer, en función de los kilómetros que hagas, son las tendinitis.

La gente se baña en el río que pasa por Molinaseca: el MerueloMolinaseca es uno de esos "marcos incomparables". El río Meruelo pasa por el centro del pueblo, y lo que han hecho es "forrar" el lecho del río de piedras, y han montado una especie de playa de piedras. Es algo bonito y digno de ver. Para mi el agua estaba muy fría, así que decidí no bañarme, y me dediqué a hablar por teléfono. Anita si que se bañó.

El último tramo nos llevaba a Ponferrada, y se hizo largo, como se hace cada vez que llegas a una población medianamente grande. Menos mal que somos los dos buenos conversadores, y tuvimos tema para rato, que si no se hubiera hecho aún más pesado.

El Castillo de los Templarios en PonferradaLlegamos al albergue, nos duchamos, comimos y nos fuimos a ver el Castillo de los Templarios, después de dar una vuelta, de nuevo al albergue. Allí firmamos, como casi todos los días en el libro del albergue, y vimos de nuevo un comentario certero de una chica de Santander, que firmaba como la "Cántabra Mutante". Llevábamos algún día siguiéndola, pues nos llevaba uno o dos días de ventaja, y nos gustaban sus comentarios de peregrina auténtica, sobre los peregrinos domingueros.

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